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PROYECTO DE LEY CODIGO CIVIL Y COMERCIAL
Inserción de la diputada Adriana Puiggrós


PROYECTO DE LEY CODIGO CIVIL Y COMERCIAL
Inserción de la diputada Adriana Puiggrós

El Código Civil argentino data del 1º.de enero de 1871, es decir que cuenta con 143 años de vigencia cuando el Congreso de la Nación debe debatir su sustitución. El proyecto nuevo, enviado por el PEN, fue objeto de la más amplia consulta y puesto a disposición de la ciudadanía en Internet durante más de dos años, debatido en la Comisión Bicameral Ad-hoc y luego en el Senado y sometido a modificaciones en cada una de las instancias así como al libre debate público en los medios de comunicación, hasta llegar a esta Cámara de Diputados.

El tronco doctrinario conocido como Código Vélez Sarsfield (CVS) en honor a su autor, se remonta al derecho romano a través de la legislación portuguesa; al derecho napoleónico y, finalmente, registra la influencia de los códigos de Louisiana, Austria, Prusia y el Imperio Ruso. No es objeto de este texto el análisis del CVS en el marco de la época en la cual fue dictado, sino subrayar la vetustez de sus contenidos en el Siglo XXI y la urgencia de avanzar en un nuevo orden civil y comercial que refleje la realidad de la vida social y la cultura actualizada. Se trata también del futuro. Si bien el CVS organizó la vida de los argentinos durante un siglo y medio, la rapidez de los cambios en nuestra época permitiría prever que un nuevo texto será sometido a la acción de los tiempos con mayor rapidez. Pero debe observarse que, al no ser objeto de cambios o modificaciones, el CVS siguió rigiendo a contramano de las costumbres y los valores de la sociedad. Es dable, entonces, proponer que el nuevo texto se ubique mirando hacia el futuro, abriéndose a las nuevas formas de organización de la sociedad que están hace ya tiempo en vigencia, así como a las que se vislumbran.

Son en primer lugar los cambios que el CCC2014 propone en relación a los sujetos sociales y sus derechos un avance en el sentido señalado. Si bien es difícil establecer una escala de importancia entre los nuevos derechos, en mi carácter de pedagoga comienzo por subrayar que, a partir de la sanción del CCC2014 los niños, niñas y adolescentes obtendrán derecho a ser oídos en relación a varios aspectos de su vida. Es innegable desigualdad biográfica entre las generaciones y por lo tanto de información y experiencia acumuladas, así como la responsabilidad, aportes pedagógicos y cuidados de los adultos hacia las niñas, niños y adolescentes. Pero esas categorías tienen un origen histórico. La niñez fue reconocida y diferenciada cultural y legalmente durante la modernidad, aunque la consolidación del niño como sujeto de derecho recién se acerca en la legislación con el CCC2014 , que inscribe la Ley de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (26061/05), entre otros cuerpos normativos. En cuanto a los adolescentes, su reconocimiento en el CCC2014 es trascendente y tiene la potencia de producir cambios positivos en la relación en su relación con la sociedad que los ha excluido, castigado y utilizado como sujetos expiatorios de múltiples males sociales durante siglos, y que lo hace actualmente. El hecho de nombrarlos y atribuirles derechos y obligaciones en un rango de edad (13 a 16 años) así como devolverles el derecho sobre su propio cuerpo, y la palabra, es uno de los pasos más importantes del CCC2014.

El Interés superior de la niña, el niño y el adolescente tiene en el proyecto de CCC2014 un lugar superior a toda la legislación argentina anterior. Las reformas referidas, sumadas a la nueva normativa para la adopción, significan el final del viejo Patronato, una de las instituciones más degradantes para la infancia, en particular la infancia de los sectores más desfavorecidos. Fuertemente efectivos sobre la vida de las niñas, niños y adolescentes son los cambios en la legislación sobre la familia- admirables porque denotan una conciencia de la situación real que supera posturas conservadoras y prejuicios, y por su visión de futuro. La incorporación al nuevo Código de los derechos adquiridos en las uniones convivenciales, el matrimonio igualitario, la simplificación del trámite de divorcio, la desaparición de la figura del adulterio, la manera como se trata la figura del “consentimiento”, son algunas de las innovaciones que afectarán positivamente la formación de la personalidad, la inserción social y los vínculos afectivos de las niñas, niños y adolescentes.

No cabe duda que en su conjunto el CCC2014 es un hecho trascendental para la profundización de la democracia en la Argentina, por lo cual mi votación en general será positiva. De todos modos debo enunciar algunos temas respecto a cuyo tratamiento en el proyecto de CCC2014 desacuerdo, y a continuación expondré los fundamentos de mi rechazo al artículo 19 del proyecto, artículo que, en particular, votaré negativamente:

a. El proyecto originado en la Comisión Redactora incluía la “función social de la propiedad”, una categoría de alto valor político y social, que fue excluida en la versión que llegó a la Cámara de Diputados.
b. Los derechos comunitarios de los pueblos aborígenes que figuraban en la primera versión fueron eliminados, aunque incluyéndose el mandato de dictar leyes al respecto.
c. En materia de contratos la “franquicia” abre la posibilidad de tercerización y precarización del contrato de trabajo.
d. Se quitó la garantía del acceso al agua, que estaba incluida en el texto original.
e. Está ausente la referencia al derecho a una vivienda digna.
f. El carácter de “persona jurídica pública” a la Iglesia Católica, con exclusión de otros cultos, profundiza la identidad entre esa institución religiosa y el Estado, y retrocede respecto a la posibilidad de avanzar hacia un Estado laico, así como respecto a la legislación nacional argentina sobre educación, donde está inscipto el laicismo desde 1884.

g. El artículo 19 del CCC, congelamiento de embriones y despenalización del aborto

La sanción del Senado del CCC2014, promovida por el FPV dice en su artículo 19: Comienzo de la existencia. La existencia de la persona humana comienza con la concepción. Mientras que el texto enviado al Congreso por la Comisión de Notables a la que se le encargó la redaccción, expresaba lo siguiente:

En la Comisión Bicameral ad- hoc se había quitado el enunciado: “en el seno materno”, así como también “En el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la mujer”. Estas modificaciones responden a sectores que entienden que los embriones son personas, por lo tanto no es factible su congelamiento para ser utilizados a futuro. Esto va en contra de muchos tratamientos que incluyen el congelamiento de embriones, técnica que se usa en el país hace 25 años y que evita la proliferación de embarazos múltiples, con sus peligrosas consecuencias para la salud de las madres y de los niños.
Si bien las técnicas de reproducción humana asistida fueron eliminadas del artículo 19, están contempladas en el capítulo dos del futuro Código, que regula el consentimiento “previo, informado y libre” de las personas que se sometan a las técnicas. Esto significa que en los casos de reproducción humana asistida, el vínculo filial se establece por medio de la “voluntad procreacional” de quienes se someten voluntaria y conscientemente a estas nuevas técnicas. Son los artículos 560, 561 y 562 los que regulan la filiación por técnicas de reproducción asistida.
La versión del artículo 19 aprobada en el Senado no refiere al seno materno y puede entenderse como un atraso respecto a la de Vélez Sarfield (Artículo 70.- Desde la concepción en el seno materno comienza la existencia de las personas y antes de su nacimiento pueden adquirir algunos derechos, como si ya hubiesen nacido. Esos derechos quedan irrevocablemente adquiridos si los concebidos en el seno materno nacieren con vida, aunque fuera por instantes después de estar separados de su madre), en tanto la alusión al seno materno permitía diferenciar a la fecundación en el útero, de la fecundación extracorpórea que no existía en el Siglo XIX.

Algunas interpretaciones del proyecto sostienen que el artículo 19 debe leerse con el art. 20, que lo complementa pues define la “concepción” como “el lapso entre el máximo y el mínimo fijados para la duración del embarazo”. Es decir que:
- tácitamente diferencia concepción de fecundación, lo cual es correcto, pero en la redacción en cuestión deja el tema de la fecundación asistida fuera de la discusión acerca del alcance del concepto “persona humana”.
-queda abierta la posibilidad de avanzar en la legalización del aborto que, de todas maneras es materia penal y no civil.

En relación a estos argumentos, sostengo que concepción, tiene un significado ontológico, que viene dado por el diccionario de la Real Academia española, y un significado técnico en la ciencia médica. La calificación jurídica de la concepción que hace el Art. 19 acarrea efectos que son muy gravosos para todo lo relacionado con la fecundación asistida porque deja en un mar de incertidumbre a todos los sujetos que participan de ese proceso: las parejas y los profesionales, médicos y auxiliares de la medicina que intervienen. La categoría embarazo, también tiene un significado ontológico, que viene dado por el diccionario de la Real Academia española, y un significado técnico en la ciencia médica. La calificación jurídica del Art. 20, que pretende imbricar "embarazo" con "concepción" produce un sin sentido: la ley no puede establecer las cosas de manera distinta a la forma en que ocurren en la naturaleza. La concepción es un hecho, caracterizado y definido por la ciencia médica, y lo mismo el embarazo. La ley puede -y debe- aportar precisión en los límites de tal hecho y tal proceso, sucesivos entre si, pero nunca debe agregar, en vez de precisión, oscuridad.

La pretensión de que el Art. 20 subsanaría la ambigüedad que produce el texto del Art. 19, es inaceptable, en cuanto, el texto del Art. 20, al contradecir las definiciones ontológica y médica, introduce confusión. Un feto de 8 meses no está transitando su concepción, la concepción ya ocurrió, a los 8 meses, esta transitando el embarazo, y eso es una cosa distinta, algo percibido por los humanos desde antes de que exista la historia. Es inaceptable que, a miles de años de haber cruzado la línea entre pre-historia e historia, se pretenda confundir algo que sabían ya nuestros ancestros pre-humanos. Ambos artículos, el 19 y el 20 del proyecto en debate, deben modificarse. Sintetizando:

- la adjudicación de completud como “persona humana” al embrión implantado no surge de una base científica sino teológica
- desde ese punto de vista se opone taxativamente a toda forma de interrupción voluntaria del embarazo en cualquier momento del proceso de gestación
- la ausencia de mención alguna a la fertilización asistida en esta parte del Código Civil y Comercial otorga una debilidad de base a las leyes que se dicten con posterioridad al respecto y puede interpretarse como voluntad del legislador no otorgar status legal a aquella práctica, aun cuando en otros artículos se refiera a ella.
- al respecto tengo en cuenta la opinión del Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología (CECTE), avalada por cientos de científicos, sobre el concepto de “vida” y su diferencia con el de persona humana.
- de acuerdo a lo expresado por el Art. 22, no podrían limitarse la satisfacción de las necesidades básicas de los embriones, dado que en tanto personas humanas serían sujetos de los derechos básicos, para el caso el derecho a la vida y a todos los procedimientos destinados a su prolongación.

En consecuencia, el texto del Art. 19 y sus complementos en los Art. 20 y 22 cierran la posibilidad de toda interrupción voluntaria del embarazo, incluidos los casos de patologías incompatibles con la vida posterior, dado que estas últimas se presentan en embriones y fetos que son considerados por los artículos mencionados personas humanas completas desde el momento de la concepción.
En síntesis el hecho de que la versión aprobada en el Senado implique una regresión respecto a la legislación establecida en el siglo XIX, significa antes que un obstáculo un grave retroceso, teniendo en cuenta la profundidad de los cambios culturales, científicos y tecnológicos ocurridos en las sociedades. De esta manera se ahonda la distancia entre la vida de la sociedad argentina, los derechos sociales y la legislación.
A continuación agrego en apoyo a mi postura la siguiente documentación:
1- Ética de la investigación científica y tecnológica y derecho: El comienzo de la persona y el tratamiento del embrión no implantado. Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología.
2- Documento elaborado por: CLADEM, CELS, CATÓLICAS POR EL DERECHO A DECIDIR, 100%DIVERSIDAD Y AMNISTÍA INTERNACIONAL.

El presente texto incluye aportes del Dr. David Iud y la Lic. Alejandra Rico, que agradezco.

i Iud, David, El comienzo de la existencia humana en el Código Civil. Comentarios a la trayectoria del Art. 19 en el Proyecto de Reforma y Unificación del Código Civil y Comercial de la Nación. Buenos Aires, Marzo 2014

ii Ariés, Phillipe, L´Enfant et la Vie Familiale,sous l´ancien régime, Libraire Plem, Paris, 1960.
Carli, Sandra, “Notas para pensar la infancia en la Argentina(1983-2001)”, en Sandra Carli (compil.) La cuestión de la infancia. Entre la escuela y el shopping, Paidós, Buenos Aires, 2006.