Noticias


“El formato de la escuela tradicional es un formato del pasado”

Foto | (Foto: Bárbara Maggi)

Adriana Puiggros, especialista en Eduación, analiza los cambios en la forma de enseñar y de aprender y la necesidad de profesionalizar a los docentes

Publicado en BAE - 22/12/2014
Por Gabriela Vulcano

Tiene más que un extenso currículum para hablar de educación. Además de ser doctora en pedagogía y actual diputada nacional por el Frente para la Victoria, haber sido premiada en el país y en el exterior, y tener múltiples libros escritos, Adriana Puiggrós conserva la cuota de pasión necesaria para llevar adelante los cambios en el terreno educativo. Sostiene que los docentes deben tener un cargo único y una mejor formación. “El maestro está cada vez menos preparado que sus alumnos en cuanto al manejo del lenguaje”, subraya.

-¿Cómo definiría la situación actual de la escuela pública en la Argentina?
-En términos generales está mejor. Desde el punto de vista edilicio hay 1480 escuelas nuevas, muy bien hechas. Más del 99 por ciento de los chicos de 4 años está en el nivel inicial. La capacidad del sistema escolar ha mejorado. Pero es necesario lograr algún acuerdo con los docentes que sea de mediano plazo, no sólo salarial sino en el que se les proporcione mejores condiciones de trabajo. El profesor de secundaria tiene varias escuelas, multiempleo, para armar un salario tiene que ir a cinco lugares distintos y a veces eso implica recorrer grandes distancias. Sería importante que los docentes puedan tener un cargo único.

-Pero para que el docente tenga un único cargo debería tener necesariamente un mejor salario…
-Tiene que tener un mejor sueldo. Es un enorme avance que haya paritarias nacionales y en muchas provincias. Faltarían paritarias en la educación privada, pero en general los propietarios de estas escuelas se niegan. Más allá del salario, tiene que haber una unificación de cargos, eso al gobierno le cuesta cero. Lo que el docente gana en cinco lugares lo debería ganar como sueldo único. Es una condición fundamental para mejorar la enseñanza. Y también habría que garantizar la capacitación en servicio gratuita y obligatoria, que está en la Ley de Educación Nacional.

-¿Cuál es el déficit principal que enfrenta la educación pública?
-El nivel inicial en la Argentina es muy bueno. Hay que extenderlo, quizás el déficit es en cuanto la educación maternal. Hay pocos lugares y están dispersos. Ahora se aprobó un proyecto mío que es de registro y ordenamiento de todas las instituciones que prestan servicios a la primera infancia en el país. Al igual que en países como Estados Unidos y Francia, otro de los déficit es que el aprendizaje de la lecto-escritura está muy cruzado por los lenguajes de los medios. Como dice el antropólogo Néstor García Canclini, no se puede medir el nivel de lectura sólo a través de preguntarle a alguien cuántos libros lee al año porque no es cierto que lea nada más que eso. Está leyendo todo el día en su celular, está inmerso en una sociedad en donde hay escrituras por todos lados. En realidad, no sabemos si en la actualidad no se lee más.

-¿El ingreso de las netbooks, a través del programa “Conectar Igualdad”, no modificó el método tradicional de enseñanza en las escuelas?
-Lo está modificando. No es de un día para otro. Estamos en un momento de cruce, de transición. Es un programa que necesita muchos años más hasta que se incorpore. Y ahí sí aparece otro déficit, que se da tanto en la primaria como en la secundaria, que es la formación docente.

-¿Las situaciones de violencia en las escuelas se incrementaron o simplemente ahora se visibilizan más?
-Hay más violencia porque hay más violencia en toda la sociedad. En ese marco, hay otra cuestión que es que ahora se habla de la violencia. Se habla de aspectos de la violencia que existieron siempre y estaban ocultos. El abuso sexual siempre existió pero en las escuelas era algo que se ocultaba. Lo que sí es una novedad es que haya padres que agredan a los docentes. Eso hay que analizarlo en términos de una pérdida de autoridad del docente y una falta de límites de parte de las familias.

-¿A qué atribuye esas cuestiones?
-El docente en la escuela tradicional era el que sabía, al que la sociedad le daba el lugar del saber. Enseñaba a cuarenta alumnos que estaban inmóviles. Ese formato es un formato del pasado. Es imposible que hoy un chico se quede cincuenta minutos escuchando a alguien que le dice su verdad, porque entra a Internet y encuentra una definición distinta. Paradójicamente, porque hay más libertad en la sociedad y más fuentes de información, el rol del docente es mucho más difícil. El docente necesita estar mucho mejor preparado, saber mucho más de su propia disciplina y tener una capacitación pedagógica para armar actividades nuevas.

-¿El docente debería reinventar su rol en el aula?
-No sé si debe volver a tener el lugar de autoridad o el lugar del docente. Puede tener un lugar de respeto, en la medida de que respete los saberes de los otros. El docente está cada vez menos preparado que sus alumnos en cuanto al manejo del lenguaje. Internet es muy superior a la televisión. Los docentes que tienen de 35 años para arriba han sido niños de la televisión. Eran niños pasivos, que no interactuaban, recibían el mensaje. Los niños actuales son muy activos. Son niños que necesitan que se les reconozca su saber y se les enseñe. Por eso es tan importante que haya un programa nacional de formación docente más fuerte.

-Antes mencionaba la falta de límites, ¿a qué se debe esto?
-Es un tema de cultura. Los medios contribuyen mucho a eso. No hay ningún respeto por lo que piensan las personas. Y hay que analizar qué lenguaje se usa en el trato familiar. Si se usan palabras gruesas, si cualquier persona en la calle puede gritarle a otra cualquier cosa, empieza a haber una degradación que se transmite necesariamente a los chicos. Hay una pérdida de valores importante y que es de la época. La cultura argentina es una cultura muy directa, en los vínculos personales se cuida poco a los otros.

-El docente necesita buscar un nuevo rol en la escuela, hay un cambio en los lenguajes y en los valores, ¿estamos en un momento de transición en el terreno de la educación?
-Claro, hay un mundo que se fue. Las instituciones no cambian al mismo ritmo que los cambios culturales, sociales, culturales y políticos. La escuela no es la institución que cambia más rápido, le cuesta muchísimo cambiar.

-¿La escuela logró incorporar temas como los derechos humanos o la identidad de género?
-El tema de los derechos humanos sí, pero hay que seguirlo trabajando. Siempre hay otras voces peligrosas, que se atreven a decir que se acabaron los derechos humanos. La cuestión de género es un trabajo que hay que seguir haciendo. El machismo es otra cosa que sigue presente en la escuela. La inmensa mayoría son mujeres sin embargo en los cargos directivos hay muchos hombres y muchísimos materiales de lectura han sido elaborados en el marco de la cultura machista.

“Crean universidades sin planificación”

Puiggrós destaca que con las nuevas universidades que se crearon en los últimos años en el país, en especial en la provincia de Buenos Aires, otra vez los hijos de los trabajadores están en la universidad. Sin embargo, cuestiona el modo en que surgieron: “Hay graves problemas con la educación superior. Las instituciones se fueron creando sin una planificación integral”.

Para modificar eso y otras muchas cuestiones, presentó hace algunos años un proyecto de Ley de Educación Superior. “Tiene que haber un planeamiento de la Educación Superior en donde las universidades que se abren respondan a estudios previos en el conjunto del país y en la región”, sostiene. Además, explica que “hay en América latina grandes intereses de mercado sobre la educación superior”. “Hay una base enorme de capitales inancieros sobre el mercado de la educación”, lanza en alusión a algunos bancos que ofrecen diversos servicios y realizan ayudas económicas a través de sus fundaciones a universidades públicas y privadas de todo el país.

“La Argentina y América latina esta perdiendo soberanía educativa”, concluye la pedagoga.

Escuela e inseguridad

La educación no basta para revertir la inseguridad y es necesario educar para el trabajo. A través de esas dos reflexiones, Adriana Puiggrós entrecruza algunos de los temas que hoy aparecen como preocupación de los argentinos, a la vez que derriba algunos clichés que circulan a nivel social.

“La educación interviene en el tema de la seguridad siempre y cuando le des a alguien educación más trabajo, más su lugar como ciudadano, más reconocimiento social. Ahí probablemente la persona va a ubicarse en la sociedad desde un lugar constructivo y no desde un lugar destructivo. Pero en la inseguridad hay otros factores, el narcotráfico, la hiperconcentración urbana, la degradación cultural en cuanto a la pérdida de valores”, señala.
Sobre la necesidad de formar para el trabajo, expresa “falta profundizar la reforma secundaria”. Y especifica: “Hay que aplicar la Ley Nacional de Educación. Parte de ese programa educativo es vincular la educación con el trabajo, lo cual no debe interpretarse como subordinar la educación a demandas puntuales empresariales, sino que el trabajo ingrese a la educación como un valor, como un eje, como contenidos concretos”. En ese sentido, explica que el impulso de los últimos años a las escuelas técnicas ayudó: “Eran como las fábricas de los comienzos de la sociedad industrial. Desde el punto de vista del equipamiento mejoraron mucho, igual hay que seguirlas mejorando. Y obviamente tienen que tener vinculación con el mundo productivo. El objetivo fundamental debe ser pedagógico y quien prime en ese vínculo tiene que ser la institución educativa”.

¿POR QUÉ SOY PEDAGOGA?

La inspiración de los principios de la Escuela Activa

El interés por la pedagogía lo encontró en la primaria. Adriana Puiggrós recuerda que la directora de su colegio estaba formada en la Escuela Activa, la cual plantea la participación y toma en cuenta los intereses y necesidades del niño. Ya en sexto grado, comenzó a darse cuenta de que existía otro modo de enseñar y de aprender. Y, quizás, a tejer algo de lo que elegiría después como su profesión.

“Siempre me entusiasmó mucho lo que la educación democrática en términos del aula, de la escuela. La democratización de los vínculos entre docentes y alumnos, es decir la Escuela Activa”, apunta.

“La directora de la primaria a la que fui, Antonieta Darrin, estaba formada en la Escuela Activa y me influyó muchísimo. Me acuerdo de que cómo esta directora trataba de que las maestras introdujeran nuevos métodos de enseñanza, de que hubiera mayor participación de los alumnos”, señala.

SI NO, HUBIERA SIDO ARTISTA PLÁSTICA

“Antonio Berni me sugirió que entrara a la escuela normal”

Si no hubiera sido lo que eligió, huiera optado por ser artista plástica. “Quería ser pintora. Fui pintora, hasta los 25 años que dejé”, señala.
“Quería hacer Educación por el Arte para juntar las dos cosas”, recuerda. “Mis padres eran muy amigos de (Antonio) Berni y yo iba al taller de él. Pero cuando iba a entrar al secundario, lo mandaron a verme para que me dijera que mejor entrara a la escuela normal y también siguiera pintando. Querían que tuviera un título para defenderme en la vida. Ese fue un mensaje fuerte de mi familia”, sostiene.

Por mandato familiar, finalmente ingresó a la escuela normal y poco después abandonó la pintura. “Tenía un hijo, tenía que trabajar y había que militar, era casi un deber. Todo eso era imposible de hacer para la libertad que tiene que tener un artista. Un día dije no sigo más con la pintura. Desde ahí no volví a pintar”, explica.

Y, casi sin dudar, lanza: “Si naciera de nuevo, sería artista plástica”.
PROYECTOS PRESENTADOS
LEY PARA LA PERMANENCIA Y [...]
EQUIPARACIÓN DE DERECHOS [...]
BENEFICIOS PARA DOCENTES [...]
Untitled Document
ÚLTIMOS LIBROS PUBLICADOS
Rosarito, Un policial pedagógico

Imperialismo y educación América Latina

Pedagogías: Reflexiones y Debates

El inspector Ratier y los maestros de tierra adentro

VER MÁS PUBLICACIONES

TWITTER
FACEBOOK